Laura Martín Merino

Laura Martín Merino

 

LAURA MARTÍN MERINO

 

En esta sección de antiguos alumnos pretendemos saber qué fue de aquellos que pasaron por las aulas del Colegio Santa María Micaela de Santander, qué ocurrió en sus vidas desde el punto de vista académico y profesional y qué pueden decir a los jóvenes que hoy en día cursan sus estudios en el colegio que les pueda iluminar en su camino hacia el futuro.

Hoy nos encontramos con Laura Martín Merino, Enfermera titulada por la Universidad de Cantabria. Cuéntanos, Laura, ¿qué hiciste tras graduarte en el colegio?

 

Tras finalizar los estudios en el colegio en el año 2002-2003, cursé el bachiller de ciencias en el IES la Albericia. Al principio fue un poco duro: cambio de centro, de amigos, de profesores, presión por tener que sacar buenas notas para poder estudiar la carrera que me gustaba… la verdad que me costó un poco adaptarme al cambio, pero poco a poco conseguí acabar el bachiller, esforzarme a tope con la selectividad, y entrar en la carrera que desde pequeña quise estudiar, ENFERMERÍA.

Estudie en la Universidad de Cantabria desde el 2005 al 2008. Para mí la carrera fue “divertida pero a la vez dura”, desde el primer año hacíamos prácticas en el hospital y ejercías un trabajo de mucha responsabilidad (supervisada eso sí) pero con aún pocos conocimientos y  en la que veías situaciones difíciles y tristes. Aun así, me levantaba cada día con ganas e ilusión por estudiar y aprender cada día un poco más. En la actualidad creo que no me he arrepentido ni un solo día de haber escogido esta carrera.

La vida laboral fue un poco más dura que la vida como estudiante. Al principio todo fue muy fácil, aún no había llegado la crisis y los contratos por el hospital rodaban como la espuma, recuerdo que aún no me había graduado y ya tenía firmado un contrato para cubrir vacaciones en Valdecilla, en cardiología.

Cuando llegó la crisis, la cosa cambió.No se cubrían bajas, no se cubrían permisos, ¡no se cubría nada! Y empecé a trabajar en una residencia de ancianos compaginándolo con el trabajo muy eventual que me ofrecía el Servicio Cántabro de Salud.

Así he estado durante 5 años, mi cartelera era un infierno. Trabajaba muchos días seguidos, muchas horas seguidas (por ejemplo salía de noche en el hospital y entraba de mañana en la residencia…), no tenía vacaciones… todo por intentar tener un futuro mejor y un puesto de trabajo como funcionaria con mejores condiciones, pero a la vez conservar un puesto fijo y poder pagar todos los gastos que me han conllevado emanciparme de casa de mis padres.

Finalmente en Octubre de este año pedí una excedencia en la residencia privada por agotamiento físico y mental, y ahora trabajo como eventual del Servicio Cántabro de Salud: unos días en Valdecilla, otros en Sierrallana, otros en un consultorio rural de la tierruca Cántabra que no aparece ni en google maps… con la misma ilusión que el primer día, aprendiendo cada día un poco más, e intentando ser una buena profesional humana, cercana, y con conocimientos.

 

1)     ¿Qué le aconsejarías a alguien que estudia hoy en día 4ºESO  sobre qué hacer a partir del curso que viene?

 

Al igual que mis compañeros les aconsejaría estudiar lo que más les guste, ya sea carrera, modulo medio, superior…lo que sea, pero que les guste, y que aunque el cambio de colegio a instituto les parezca duro e incluso suspendan alguna (como me pasó a mi), no pierdan las ganas, con trabajo y constancia se consigue todo en la vida.

También les aconsejaría no perder de vista el inglés, ya que te abre muchas puertas, no solo a nivel laboral sino incluso de ocio por ejemplo para viajar.

 

2)    ¿Cuál es tu mejor recuerdo del colegio?

 

Del colegio tengo muy buenos recuerdos, no podría escoger el mejor, pero si los mejores. Por ejemplo, recuerdo los paseos alrededor del patio haciendo “terapia” con mis compañeras de clase por los problemas que en aquella época considerábamos transcendentales y que actualmente ni recuerdo. Recuerdo el huerto que plantamos con el profesor Julio, el mural que pintamos, incluso diseñamos, con Blanca Esther, las tarjetas que usábamos en clase con el profesor Nacho,  el día del polo, las fiestas de fin de curso que se organizaban en el patio, y por supuesto el gran viaje a Inglaterra con Rebeca, aún recuerdo cuando los chicos se disfrazaron de chicas en el barco, que bien lo pasamos…

En definitiva, en el cole he pasado la mejor época de mi vida, he conocido grandes profesores, y grandes amigos, que en la actualidad forman parte de mi día a día.

Si hay un acto que reflejara lo orgullosa que estoy de haber estudiado allí es que me encantaría que mis hijos también lo hiciesen.

 

3)    ¿Qué le aconsejarías a alguien que quiere estudiar lo mismo que tú o seguir tu mismo camino profesional?

 

Como he comentado antes, enfermería es una carrera muy dura pero a la vez muy gratificante.

Es difícil trabajar con niños enfermos de leucemia, pacientes oncológicos terminales, padres de familia enfermos, y no llegar a casa y preguntarte por qué.

Por otro lado la enfermería tiene su lado positivo que es cuando haces tu trabajo bien hecho, cuando esa persona que depende de ti para comer, para calmar su dolor, para curar su herida, para resolver las dudas sobre su enfermedad… te lo agradece de corazón.

La salud es el único bien que si lo tenemos podemos conseguir lo que queramos pero si falta no hay consuelo posible, así que si en la sociedad que vivimos podemos hacer algo mínimo por ayudar a los demás ¿Por qué no hacerlo?.

 

 

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