Ignacio Corbín del Molino

Ignacio Corbín del Molino

 

IGNACIO CORBIN DEL MOLINO

Comenzamos un nuevo curso escolar y retomamos la sección de antiguos alumnos. Por medio de esta sección queremos saber qué fue de aquellos que un día terminaron sus estudios en el cole pero que siempre serán miembros de la gran familia Micaeliana.

Hoy nos encontramos con Ignacio Corbín, al que muchos  conocéis como Nacho, el profesor de judo. Quizá no todos sepáis que Nacho estudió en el colegio y hoy en día sigue muy vinculado a él por medio de este apasionante deporte.  Pero mejor cuéntanos tú, Nacho, cuáles fueron tus pasos cuando terminaste en el cole.

Hola  a todos, mi nombre es Nacho, antiguo alumno de este centro, de la promoción de 1983. Me crié en este colegio desde que empecé en jardín de infancia con la hermana Bernarda, que todos conocéis, hasta que acabé mis estudios en octavo de EGB. Posteriormente empecé y acabe  BUP y COU en el colegio Salesianos, sí escucháis bien, BUP y COU. Pertenecí por suerte o por desgracia al plan antiguo. La verdad es que esto  me sirvió para apretar y aprobarlo todo año a año sin repetir curso, ya que suspender y repetir suponía cambiar totalmente mi plan de estudios y empezar con asignaturas y orientaciones diferentes, bueno, la verdad es que directamente fue un acoso y derribo por parte de mis padres que por suerte siempre han estado muy encima de mí, ya que nunca fui  el primero de la clase.

Al acabar COU creo que cometí el mayor error académico personal de mi vida y fue no hacer selectividad. Fue un error no dejar esa puerta abierta. Quizá en aquel momento no me interesaba, pero  lo que me ha enseñado la vida durante todo mi recorrido es que hay que intentar abrirse el mayor numero de puertas posibles, vayamos a entrar o no por ellas.

Hice un ciclo formativo de grado superior de desarrollo de aplicaciones informáticas y la verdad es que ahí me di cuenta que cuando estudias lo que te gusta no cuesta. Con todo lo que me había costado aprobar la educación básica,  los dos años de estudios en el CENTRO DE ESTUDIOS SUPERIORES TECNICO EMPRESARIALES, CESTE, fueron muy gratificantes y  amenos, acabando los estudios sacando las mejores notas de la promoción y presentando también el mejor proyecto del curso.

A raíz de acabar los estudios comencé a buscar trabajo y encontré uno en el ayuntamiento de Piélagos. Estuve contratado durante 9 meses realizando aplicaciones informáticas para gestionar distintos departamentos del ayuntamiento (biblioteca, agencia de desarrollo local, oficina de información juvenil, etc.) y mientras tanto comencé a estudiar la oposición al cuerpo nacional de policía.

Siempre me gustó esta profesión y como en esta vida  pienso que no hay que conformarse con nada, me puse a ello y conseguí entrar, yéndome destinado a Valencia un tiempo para posteriormente conseguir venir a Santander donde estoy ahora trabajando.

Mientras tanto nunca he dejado de hacer deporte. Empecé como muchos con el fútbol, pero poco a poco me metí en el mundo de las artes marciales y a base de mucho trabajo, constancia y competiciones, ahora mismo tengo el cinturón negro primer dan de TAI JITSU, cinturón negro primer dan de DEFENSA PERSONAL POLICIAL y para mi, el más importante, el cinturón negro tercer dan de JUDO. El judo me ha aportado tanto a lo largo de mi adolescencia y madurez que desde que empecé, no ha habido lesión que haya conseguido apartarme de un tatami; dedos rotos, hombros luxados, esguinces…. Hasta el punto de seguir estudiando y formándome para sacarme la titulación de entrenador de judo y encontrarme ahora junto a mi maestro Federico Muñiz Estrada, una de las figuras más importantes del Judo en Cantabria y en España, impartiendo en el colegio la actividad extraescolar de judo a los alumnos, e inculcándoles los valores que creo son importantes para afrontar la vida.

 

¿Qué aconsejarías a un alumno de 4ºESO?

Por suerte trabajo con niños y adolescentes, tanto en un gremio como en otro, y observo que todos los problemas vienen a raíz de no llevar una vida ordenada, suena mal, pero es así, llevar una vida ordenada no es dejar de salir de fiesta, ir con los amigos, tener novia, etc. Una vida ordenada consiste en pensar siempre en un futuro cercano. No es necesario saber qué va a ser de uno mismo dentro de 30 años, hay qué saber qué se quiere a corto plazo, siempre fijarnos unas metas asequibles para no frustrarnos si no las conseguimos por ser muy lejanas en el tiempo o muy difíciles.

Estudiar, no dejar nunca de estudiar, ahora cuesta entenderlo puesto que es una obligación a la que no le vemos sentido a estas edades, yo tampoco se lo veía, pero en muy poco tiempo verás cómo es la base de tu día a día, tanto a la hora de tener un trabajo que te permita vivir bien tanto económica como físicamente, como a la hora de relacionarte con la gente, y sobretodo intentar ser feliz sin hacer daño al de al lado. Yo siempre digo: antes de hacer algo, para y piensa si eso que vas a hacer te puede traer consecuencias malas a ti o a un tercero, y si dudas, no lo hagas.

 

¿Cuál es tu mejor recuerdo del colegio?

Que era una familia, tanto alumnos como profesores, monjas…

Una gran familia, en la que no solo se enseñaban asignaturas, sino que te enseñaban valores y mucha educación y respeto.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera seguir tus pasos?

Pues que es duro, no es fácil con 19 años aprobar una oposición y con 20 años y un mes marcharte a una academia durante un año y  saber que ya es posible que no vuelvas a tu casa hasta dentro de muchos años. Es difícil verse con 21 años en una ciudad solo, a 700 kilómetros de tu familia y saber que no solo tienes que solucionarte tus problemas, sino que tu trabajo consiste en solucionar los problemas de la gente… te hace madurar pero te hace muy fuerte puesto que te enfrentas a situaciones tanto peligrosas como duras psicológicamente, la gente pre-juzga sin conocer, pero es difícil resolver un problema grave en 30 segundos en la calle con estrés y rodeado de gente que espera que tu lo soluciones… recuerda que tienes 21 años.

Decir a una madre que no va a volver a ver a su hijo, para eso no te prepara nadie.

Pero a la vez que duro es gratificante el saber que gracias a ti la gente vive segura y puede ir tranquila por la calle o te agradece que la hayas ayudado, y si todo esto lo complementas con deporte, es la forma más sana de liberar la mente y evadirte de los problemas del día a día. Y si encima tienes la oportunidad de transmitírselo a tus alumnos pues no hay nada mejor.

Es muy difícil encontrar a alguien que pueda decir que ES FELIZ, que lo tiene todo, PUES AQUÍ ME TENEIS; SOY FELIZ LO TENGO TODO, TRABAJO, FAMILIA, AMIGOS, ALUMNOS QUE ME QUIEREN Y ME RESPETAN Y A LOS QUE ADORO COMO SI FUERAN MIS HIJOS…  y espero que vosotros el día de mañana podáis decir lo mismo.

 

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